El ballet clásico
o danza clásica es una forma de danza cuyos movimientos se basan en el
control total y absoluto del cuerpo, el cual se debe enseñar desde
temprana edad. Se recomienda iniciar los estudios de esta danza clásica a
los seis o siete años, ya que el ballet es una disciplina que requiere
concentración y capacidad para el esfuerzo como actitud y forma de vida.
A diferencia de otras danzas, en el ballet cada paso está codificado.
Participan invariablemente las manos, brazos, tronco, cabeza, pies,
rodillas, todo el cuerpo en una conjunción simultánea de dinámica
muscular y mental que debe expresarse en total armonía de movimientos.
.
Las puntas son zapatillas especiales, que las bailarinas adquieren
cuando poseen la fuerza requerida en los músculos del pie y la
pantorrilla. Al principio de este proceso, las bailarinas sufren de un
intenso dolor en los dedos y articulaciones, pero con los años van
adquiriendo mayor fuerza y conocimientos que hacen que sus pies sufran
cada vez menos. La primera bailarina en subirse a la punta de los pies
fue Marie Taglioni en el ballet La Sílfide, en esa ocasión su padre la
creo para ella[cita requerida].
El uso de las puntas de ballet en las estudiantes está programado
hacia el final del primer año de ballet (Escuela Vaganova), cuando la
musculatura ya se encuentra preparada.[cita requerida]
Los ejercicios en esta etapa son muy básicos, limitándose a elevarse en
las puntas sobre los dos pies y siempre con la ayuda de la barra.
Después ya empiezan a hacer pasos más complejos como piruetas y saltos
sobre las puntas.
Existen diferentes tipos de zapatillas de punta, de diferentes
lugares del mundo. Rusas y estadounidenses son las principales. Cada
zapatilla se adapta a las distintas necesidades y capacidades de las
bailarinas. Por el ejemplo, el arco, la fuerza del empeine
